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Descubren que el dado de 20 caras tiene orígenes egipcios antiguos

Investigaciones arqueológicas revelan que el dado icosaédrico, pilar de los juegos de rol modernos, era utilizado en Egipto hace más de dos milenios.

Redacción La Via Publica
Foto: xataka.com.mx

El dado de veinte caras, pieza fundamental en la experiencia de jugadores de Dungeons and Dragons y Pathfinder, no es una invención contemporánea surgida de la cultura lúdica del siglo XX. Evidencias históricas confirman que el icosaedro fue empleado en el antiguo Egipto hace más de 2,000 años, mucho antes de que se popularizaran los sistemas de juego de rol actuales. Este hallazgo reconfigura la comprensión de la historia de los juegos de azar y de mesa en las civilizaciones antiguas.

Los ejemplares hallados, fabricados en materiales como piedra tallada o cerámica, demuestran que la geometría de veinte caras cumplía funciones lúdicas o ceremoniales en la antigüedad. A diferencia de los dados cúbicos comunes, estos objetos requerían de una precisión técnica avanzada para su manufactura, lo que sugiere que su uso estaba ligado a grupos sociales con acceso a herramientas especializadas. Los arqueólogos señalan que estas piezas no solo eran herramientas de juego, sino que formaban parte de un complejo sistema de interacción social y adivinatoria.

Para los aficionados mexicanos que frecuentan clubes de juegos de mesa en la Ciudad de México y otras entidades, esta revelación añade una capa de profundidad histórica a su pasatiempo. Aunque la estética del dado moderno de plástico es distinta, la estructura matemática que permite la aleatoriedad en los lanzamientos ha permanecido prácticamente inalterada a través de los siglos. Este vínculo entre el pasado remoto y la cultura pop actual subraya cómo ciertos elementos de la recreación humana han sobrevivido a civilizaciones enteras.

La comunidad académica sugiere que el estudio de estos artefactos es fundamental para entender cómo las sociedades antiguas gestionaban la suerte y el azar. La presencia de estos dados en contextos funerarios o rituales sugiere que, además de la diversión, el icosaedro podría haber tenido connotaciones simbólicas relacionadas con la toma de decisiones o el destino. A medida que las investigaciones continúan, es probable que se descubran más ejemplares en colecciones privadas y museos, consolidando la relevancia de este objeto en la historia global de los juegos.

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