Por qué la segunda infección por dengue aumenta riesgos de gravedad
Especialistas de la Secretaría de Salud advierten que una reinfección por un serotipo distinto de dengue puede complicar el cuadro clínico del paciente.

La Secretaría de Salud federal ha reiterado que el dengue, enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti, presenta mayores riesgos cuando un paciente contrae una segunda infección por un serotipo diferente al de la primera ocasión. Este fenómeno, conocido como respuesta inmunitaria secundaria, puede detonar complicaciones severas debido a que los anticuerpos generados previamente reaccionan de manera inesperada ante una variante distinta del virus, lo que podría derivar en cuadros de dengue grave o hemorrágico.
En México, la presencia de los cuatro serotipos del virus circulando en diversas entidades federativas hace que la población sea susceptible a contraer la enfermedad más de una vez. Las autoridades sanitarias señalan que, aunque la primera infección suele generar inmunidad para el serotipo específico, esta protección no es efectiva contra las otras tres variantes, dejando abierta la posibilidad de desarrollar formas más agresivas de la patología en exposiciones posteriores.
Los síntomas iniciales suelen incluir fiebre alta, dolor muscular intenso, fatiga y erupciones cutáneas. Sin embargo, en casos de reinfección, los signos de alarma que requieren atención médica inmediata en unidades del IMSS o IMSS-Bienestar son el dolor abdominal intenso y continuo, vómitos persistentes, sangrado en mucosas, irritabilidad o dificultad para respirar. Identificar estas señales a tiempo es crucial para evitar un deterioro rápido en el estado de salud del paciente.
Ante el incremento de casos reportado en diversas zonas del país durante esta temporada, la recomendación de las autoridades es no recurrir a la automedicación. El consumo de ciertos analgésicos comunes puede agravar el riesgo de hemorragias en pacientes con dengue, por lo que se exhorta a la ciudadanía a acudir a su clínica más cercana para recibir un diagnóstico clínico preciso y un manejo médico adecuado bajo supervisión profesional.
La prevención sigue siendo la estrategia más eficaz contra esta enfermedad, por lo que se mantiene el llamado a eliminar criaderos de mosquitos en hogares y espacios públicos. Mantener los patios limpios, cubrir recipientes de almacenamiento de agua y utilizar repelentes son acciones fundamentales para reducir la proliferación del vector y, consecuentemente, disminuir la incidencia de contagios en las comunidades mexicanas.


