Restricción de celulares en escuelas requiere protocolos claros, señala especialista
Marco Fernández advierte que la implementación de medidas contra el uso de móviles en las aulas exige normativas precisas sobre seguridad y responsabilidad.

La implementación de políticas para restringir el uso de teléfonos celulares en las escuelas públicas de México requiere una planeación detallada que trascienda la prohibición inicial. Marco Fernández, especialista en políticas educativas, subrayó esta mañana que las autoridades educativas deben establecer protocolos operativos claros para garantizar que la transición en las aulas sea ordenada y efectiva.
El especialista señaló que los lineamientos vigentes deben precisar aspectos técnicos fundamentales, como los mecanismos para el resguardo seguro de los dispositivos móviles durante la jornada escolar. Asimismo, resulta indispensable definir con claridad quién será el responsable legal y administrativo ante posibles daños, extravíos o robos de los equipos dentro de los planteles educativos, un tema que genera incertidumbre tanto entre padres de familia como en el personal docente.
Fernández enfatizó que, si bien la intención de limitar el uso de celulares busca mejorar la atención y el desempeño académico de los estudiantes, la medida corre el riesgo de volverse inoperante si no se acompaña de una estrategia integral. Propuso que las autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) establezcan criterios uniformes para que las escuelas tengan una base sólida sobre la cual actuar, evitando interpretaciones discrecionales que puedan derivar en conflictos innecesarios.
La propuesta central radica en que la aplicación de estas reglas no recaiga exclusivamente en la voluntad de cada centro escolar, sino que se convierta en una política pública con soporte institucional. Esto implica prever situaciones donde el contacto entre padres e hijos sea necesario por emergencias, asegurando que los canales de comunicación oficiales de las escuelas funcionen de manera eficiente para no dejar a las familias desatendidas.
Finalmente, el análisis subraya que el éxito de esta restricción depende en gran medida de la comunicación constante con la comunidad escolar. La construcción de consensos permitiría que la medida sea vista como un beneficio pedagógico y no simplemente como una imposición, garantizando que el entorno escolar se mantenga enfocado en el proceso de enseñanza y aprendizaje bajo condiciones de orden y seguridad.


